Con lo jodido que se plantea el mundo ya está la cosa lo bastante mal como para costar tanto tiempo y esfuerzo regalar una sonrisa porque sí.
Sobre todo, con lo jodido de este mundo, bastante hay ya en el aire como para andar con mentiras y engaños, como para perder mi propia identidad y también mentirme a mí misma (acaso no basta ya con quienes se cruzan por mi vida cogiendo mentirijillas de papel con pinzas?)
Hoy fue uno de esos días que levanté por la mañana dispuesta a regalar sonrisas sin condiciones (algo ilógico, teniendo en cuenta que me soñé en el último mes de embarazo y a punto de traer al mundo una criatura, es decir, esfuerzo físico toda la noche... nada, ni descansar bien se puede... jajaja! En fin, la verdad es que pese al sufrimiento me levanté confusa, en el fondo me gustó ese sueño).
Me dolía la cabeza, demasiado estrés. Pero lo había decidido e iba a plantarle cara a la migraña con sonrisas...
Así recorrí los pasillos de mi trabajo, y cosa rara... distinguí unas cuantas sonrisas sinceras... incluso me di cuenta de que más de una persona o dos, se giraron para ver quién era la tipa esa con el "día optimismo"...
Como todo lo que esperaba era bueno, hoy atendieron sin rechistar en clase, estaban interesados, quizás porque entré con la seguridad de que tenía mucho que decir. A la siguiente unos chicos gritaban mi nombre por el pasillo para que fuera con ellos (el viernes pasado lo que iba a ser una guardia acabó como una clase práctica de palmas por bulerías... ).
Llegué a casa y decidí dormir esta migraña, con 20 minutos hubo bastante para que se diera cuenta de que mi vida es mía e iba a tirar del día con todas mis fuerzas para adelante. Cuando desperté me fui a la academia... hoy toca Imagine... ayer me dieron la base y hoy ya la toco (cualquiera diría que es Piece of cake, jajajaja), me gusta mi nuevo profe de piano, me motiva (será eso de hablar en términos jazzsalseros?
Me di el gusto de regalar un ratito de mi tiempo al chico que me abrió la puerta hacia ese piano que tiene cierta aversión hacia mí, o yo hacia él (por qué carajo estudié sonido? qué inconformista estoy). Me gustan mis clases en el Steinway de cola, pero como sigo siendo jodidamente una aprendiz, no me gusta su pedal.
En días como hoy soy consciente que, si le echara un par de eso que tengo por ahí para otras cosas, practicaría todos los días del año dos horitas y sería una pianista decente, porque al fin y al cabo tengo facilidad, pero soy demasiado vaga. No debería centrar mi estudio en los 2 meses del año antes de las oposiciones... ya me vale... Un día tendré un piano de cola en mi salón, y no serán dos horas, sino cuatro, durante todos los días de mi vida. Dejaré que el sonido inunde cada rincón desordenado de mi casa, y que notas que podrían ser caos suenen en el orden que yo diga.
Conste que sigo buscando el solar... por qué está tan cara la tierra si es algo común de todos??